domingo, 27 de enero de 2008

La extrañeza de lo cotidiano

Liverpool

Una de las cosas de las que se enorgullece Liverpool (y con razón) es de ser la ciudad británica con mayor número de museos y galerías de arte, después de Londres. Y también pueden sentirse orgullosos de que la mayoría (o incluso todos, hasta donde alcanza mi conocimiento) sean gratuitos.

Entre ellos se encuentra la Tate Liverpool (una de las cuatro galerías Tate del Reino Unido), dedicada principalmente al arte moderno y contamporáneo, y en la que hasta principios de abril se puede visitar la exposición "The twentieth century. How it looked and how it felt", gracias a la que he descubierto a Mona Hatoum, una artista polifacética cuyas esculturas producen un desasosiego sutil pero incisivo. Como ejemplo os traigo esta silla de ruedas, fría, hostil, y que provoca un escalofrío cuando se la mira con más detenimiento.
Mona Hatoum es una artista comprometida, política y feminista, pero, sobre todo, marcada por el exilio: ya era una refugiada al nacer, pues sus padres, palestinos, tuvieron que emigrar a Beirut. Más tarde, la guerra civil libanesa la sorprendió de vacaciones en Londres, y ya no volvió nunca a casa.
Hatoum, en sus esculturas, convierte objetos domésticos en elementos inquietantes; el hogar dejó de ser el lugar en el que sentirse feliz y seguro, es algo ajeno y extraño, una prisión, una amenaza. Una desoladora realidad de muchos desplazados, y especialmente, de muchas mujeres.

8 comentarios:

Magapola dijo...

Sí, esa silla refleja la frialdad con la que puede ser trato un ser humano. Un ser humano que tal vez necesite sentise más acogido que cualquier otro por su desgracia. A veces somos así.

Lo de la gratuidad de los museos siempre lo he visto como una necesidad, máxime museos nacionales. Bravo por Líverpool, se merece el nombramiento.

chicoutimi dijo...

Magapola, te fijaste en los mangos de la silla?

Magapola dijo...

No, no puede ser... ¡Dios! Qué dolro, aohra sí que es frío... ¡y cortante!

chicoutimi dijo...

Te ha pasado lo mismo que a mí. Primero fue una sensación de hostilidad, y luego horror.
Esta silla refleja una visión muy atormentada de las relaciones humanas cotidianas, las muestra como dependientes y destructivas. Cuando entré en la sala no me llamó tanto la atención esta artista, pero luego, contemplando las obras me iba intrigando cada vez más.

mikto kuai dijo...

Auch!, qué bestia, no me había dado cuenta del asunto cortante, "...esta silla refleja una visión muy atormentada de las relaciones humanas cotidianas, las muestra como dependientes y destructivas...", no lo podías haber expresado mejor.

piticli dijo...

Yo, hasta que estuve a 1 metro de ella no me percaré de los mangos... que escalofrío!!!

La obra que más me impactó de esta artista fué una cuna...

Al igual que la silla, a primera vista da una sensación de frialdad (es también metálica), pero si te fijas en el fondo de la cuna, donde va tumbado el bebé... únicamente tiene hilos de acero (o cuerdas de piano)finísimos en sentido longitudinal separados unos 5 cm uno de otro...

Recordé aquel programa de "Las habitaciones de la muerte" de "Documentos TV", pero no, que va, esta silla era peor.

NáN dijo...

Impresiona. Mi ignorancia hace que no suela entrar al trapo cuando se desprecia de modo general el arte conceptual. Hay mucho "miromiombligo québonito quees", pero también hay cosas excelentes que nos hacen meditar: sobre todo desde que el lenguaje se convirtió en uno de los centros de atención.

Ay, si los museos no se hubieran convertido en una visita obligada y estuvieran llenos de turistas que porque pasan por una ciudad tienen que recorrerlos y meterse entre tú y el objeto. La facilidad para la meditación que nos dan estos artistas se debilita.

Pero esta foto me inquieta porque conecta además con una de mis aprensiones más fuertes y frecuentes: ¿cómo ayudar, con una parte de tu vida, sin que el ayudado o la ayudada, tan solos siempre, te exija la entrega de tu vida entera en una relación que no has querido, y que al romperla dejas las cosas peor de lo que estaban?

Y sin embargo, he de buscar una y otra vez una difícil conexión entre inteligencia y corazón para intentarlo.

Esta obra lo deja tan claro: no esperes llevar a esa persona y no salir herido.

Aprovechando lo del Pisuerga y Valladolid, los que estéis en Madrid no dejéis de visitar en el Reina la pequeña instalación de Ester Partegaz, llamada "Invasores". Mucho en lo que pensar, más la ventaja de que a quien tienes que ayudar y llevar es a ti mismo. Y de momento no es fácil romper la relación con uno mismo.

Rfa. dijo...

Yo me he dado cuenta de los cuchillos nada más mirar la foto, y también me ha impresionado bastante. Investigaré a esta artista.
Respecto a los museos de Inglaterra, sólo conozco los de Londres y me encantan. Las dos Tates londinenses son auténticas debilidades para mi, y lo mismo me pasa con la National Gallery. Algún día visitaré también los museos de Liverpool, ya verás.