jueves, 12 de junio de 2008

Taxistas

Buenos Aires

Hay fascistas que no son necesariamente choferes de taxi.

Ya sean los impecables mercedes parisinos, los mugrientos yellow cab newyorquinos o los destartalados peugeot 504 porteños, los taxis parecen desteñir en sus choferes una ideología homogeneamente reaccionaria. El taxista es un ser metódico que ya tiene identificado al enemigo (extranjero, desempleado, negro, homosexual, drogadicto, chino, mujer o aún peor, otro taxista) y posee una inusual capacidad para sintetizar la solución a los problemas de este país: Matarlos a todos.

Pese a ser de clase media o media baja, comparte la ideología de los más poderosos. Cree de esa manera formar parte de un selecto club que en realidad jamás le abriría sus puertas. Denosta al Estado y a los políticos como fuente de todo mal y mientras apoya una vaga noción de mercado sigue defendiendo a rajatabla las protecciones corporativas que facilitan su negocio.

Admira a los hombres providenciales, la mano dura y las soluciones inmediatas. Es partidario de la pena de muerte para todas las infracciones exceptuando las de tránsito.

Suele iniciar sus discursos de camisas pardas con comentarios inocuos sobre el tiempo o el último partido de fútbol. Es por ello aconsejable optar por una sordera repentina o desplegar el diario como barrera sanitaria.

12 comentarios:

Rfa. dijo...

¡Cuidado con los taxistas, Rinconete! Una vez llamé a un programa de radio para hacer un chiste (aparentemente inocuo) sobre ellos y la reacción fue apabullante: al día siguiente había decenas de mensajes dedicándome apelativos cariñosos.
En Madrid los taxistas tienen fama de conservadores y gruñones, pero yo monto en taxi cada día y cada vez creo menos en el tópico. Después de un montón de viajes he llegado a la conclusión de que el oficio de taxi es el más democrático que existe, uno de los pocos que, en teoría, podría desempeñar cualquiera. Y la consecuencia principal de esta insólita circunstancia es que te encuentras a gente de todo tipo.
Mi experiencia con los taxistas de Buenos Aires fue bastante grata. En cuanto decías que eras español te trataban como a un rey. No conocí a un solo taxista que no supiese de política española o de las fluctuaciones del dólar, el euro y el peso argentino. Aprendí mucho sobre Buenos Aires escuchando a los taxistas, me eché alguna que otra siesta en el asiento de detrás de varios taxis y al final regresé a España convencido que una de las mejores maneras de visitar la ciudad es desde un taxi.

Magapola dijo...

Buenísimo retrato, como generalización es de lo mejor. Ahora, en Madrid hay mujeres taxistas que, por supuesto, no se ajustan a este retrato tuyo, por lo que me permito aconsejarte que entre las caraterísticas pongas "hombres"

Walter Kung Fu dijo...

Con los taxistas no me puedo quedar callado, pues me gusta entablar conversación con ellos para conocer la actualidad. Eso sí, no todos los taxistas están de acuerdo con esta costumbre mía.

Sin duda es la mejor manera para moverse en la ciudad.

rinconete dijo...

rfa. eso le pasó a un escritor argentino que acusó a los porteros de los edificios de ser informantes de la policía. Creo que finalmente tuvo que mudarse de su departamento... Trataré de no mencionar este posteo la próxima vez que viaje en taxi y, en última instancia (solo en última instancia), acusaré a mis compañeros de blog de haberlo escrito...

Magapola, estoy de acuerdo. Este es un retrato de taxista hombre. Las pocas veces que me ha tocado una taxista es otro cantar.

walter kung fu, estamos también de acuerdo. Pese a todo, el taxi sigue siendo la mejor manera de desplazarse por la ciudad.

Y para equilibrar un poco la balanza, ahi va el famoso mambo Taxi de ¨Mujeres...¨:

http://www.youtube.com/watch?v=StYVIeH0i-Y

mikto kuai dijo...

Sobre "la mejor manera de desplazarse en una ciudad" rompo una lanza a favor de la bicicleta... lo sé, quizás Buenos Aires no es la mejor ciudad para usar el biciclo, Madrid tampoco lo es -¡carril bici ya! (Chicoutimi ya nos dirá sobre Liverpool), pero Berlín es perfecta para ello, y no valen excusas de edades, yo aquí he visto desde criajos de seis años a señoras/es mayores.

Ahora que lo pienso el gremio de taxista en general no está muy bien considerado que digamos, tanto por el peatón como por el resto de conductores...

Yo solía pillar alguno que otro en Madrid (de vuelta a casa viernes o sábado después de salir), pero el buhometro consiguió que me ahorrara esos dineros.

NáN dijo...

Para empezar, felicitarte por el post (ya he aprendido a no decir "entrada"): las gentes de un lugar son una manera ideal de mostrarlo.

Cojo taxis siempre que puedo, no tanto como Rfa., y mi visión es un poco distinta. Es cierto que la cosa se ha "democratizado", pero en general priman los que oyen la COPE (emisora de la conferencia episcopal a cargo de un personaje peculiar, Federico J. Losantros), o Radiolé: unos y otros tienen la solución para todo: ¡mano dura!

En general, las licencias se han entregado desde el poder, que suele hacerse valer más para estas cosas cuando es de derechas. Pero también hay muchos "asalariados" que no tienen que "comulgar" con las ideas de sus patronos. Durante la Dictadura, es cierto que muchos policías eran también taxistas (el poder que defendían no era demasiado generoso a la hora de pagarles), así como que estaban muy controlados porque eran una buena fuente de información.

Ahora la cosa ha cambiado, pero de aquellos tiempos queda un amplio reducto. Los que opinan que lo de la inmigración lo arreglaban "rompiéndoles las pateras en mitad del mar" (exactamente eso lo he oído así), haberlos haylos. Aunque no sean ya mayoritarios.

chicoutimi dijo...

Yo he tenido una experiencia taxística distinta; sobre todo aquí.
Me encantan los taxistas de Liverpool, una tribu urbana en sí mismos. Son los representantes de la esencia scouse (otro apelativo para referirse a lo liverpuliano); estética característica (sudadera deportiva y vaqueros, pelo cortado al uno) y acento local bien marcado (que suena a todo menos a inglés). Por lo general son muy amables, y parece encantarles España y lo español. Por supuesto, disfrutan conversando, y yo, como Walter, no puedo evitar entrar al trapo, aunque el dichoso acento scouse haga que una charla de taxi sea todo un reto intelectual.

Cuando llegué a Liverpool por primera vez, el taxista que me llevó al hotel (sabedor de que era el primer día de una larga estancia) me fue explicando todo lo que veíamos, llamando mi atención sobre los edificios importantes, contándome anécdotas y curiosidades sobre ellos...es verdad que no entendía mucho de lo que me contaba, pero su gesto se ganó mi aprecio para él y para todos sus compañeros.

chicoutimi dijo...

Por cierto, mikto, en Liverpool también elegiría el taxi como medio de transporte preferido.
Las bicis aquí no son muy frecuentes, y no sólo por la ausencia de carril bici, sino (creo yo) por lo poco que se fía la gente de encontrarla en el poste en que la aparcó, al menos entera. (Curiosamente, tampoco se ven apenas motos ni ciclomotores; hasta los repartidores de pizza van en coche.)

lapita dijo...

Bueno, pues me alegro que rfa haya aclarado que su experiencia en el taxi de Buenos Aires fuera buena, pues este verano pasaré unos días allí y me había entrado "miedito". Referente a los taxistas murcianicos, puedo quejarme de que te meten unos buenos claves por andar unos míseros kilometros, no obstante siempre me río con sus anécdotas y les agradezco la gran misión que cumplen de llevarme a casa cuando soy incapaz de coger el coche por mi pasión al white label. El taxista me resulta una figura imprescindible de la noche, que le vamos a hacer!

rinconete dijo...

Durante un tiempo, aclaro que muy corto, anduve en bicicleta por Buenos Aires. Dejé de hacerlo cuando entendí que yo era invisible para el parque automotor. Me había convertido en un objetivo aún más apetecible que un simple peatón.

nán, creo que por acá se dió un fenómeno parecido de taxistas-policías. Eso explicaría tanta afinidad ideológica. Su radio preferida es Radio 10, una Cope sin sotanas pero con la misma tendencia a maquillar de sentido común un discurso simplemente reaccionario.

lapita, no tengas miedo. Los taxistas porteños suelen diluir su discurso mussoliniano frente a los extranjeros. Creo que más allá del clásico ¨Y digame: ¿Como nos ven allá?¨, del comentario obligado sobre un abuelo nacido en Orense o del sesudo análisis sobre la irremediable decadencia de un pais que supo ser una gran nación, no hay mucho que temer.

rinconete dijo...

Esta mañana tomé un taxi y mantuve el siguiente diálogo:

Yo: ¨¡Que frío!¨
Taxista: ¨Msé...¨
Yo: ¨Bueno, la verdad es que ya era hora de que hiciera frío...¨
Taxista: ¨Ajá...¨
Yo, insistente: ¨Y que lluvia...¨
Taxista: ¨Claro, claro...¨

FIN

La moraleja de la historia es que existe una justicia inmanente en este mundo y que quien a hierro mata a hierro muere.

chicoutimi dijo...

Jaja! Hale, por quejarte!
En Liverpool es más fácil. La conversación tipo es

"Where are you from?
- Spain.
- Oh! Spain! Fe-nando Toures! [si no es del Everton, claro]
- Yes, I know [con mi mejor sonrisa].
- And where in Spain?
- The south, Murcia.
- Oh, I've been in Barcelona and [...]"

Y ahí el nombre de alguna ciudad costera. Porque todos han estado en España, y yo diría que casi todos han estado en Barcelona. Y les encanta.