miércoles, 28 de noviembre de 2007

Avistamiento I

Berlín.
magnetophon 440 hifi

País: Alemania
Fabricante/Marca: Telefunken Deutschland (TFK)
Año: 1972/1973
Tipo: Registrador o reproductor de sonido

Gama de ondas ........................ no disponible
Especialidades ........................ Grabadora de cinta
Tensión de funcionamiento .... Corriente alterna (CA, inglés = AC) / 110/220 Volt
Altavoz ..................................... Altavoz incorporado, sistema desconocido
Material ................................... Mueble metálico
Ancho, alto, profundidad ....... 410 x 450 x 350 mm / 16.1 x 5.7 x 13.8 inch
Transistores ............................ 16
Anotaciones ............................. 16 Trans. / a Dioden
Peso neto .................................. 11.5 kg / 405.6 oz
Procedencia de los datos ......... Erb
Referencia catálogo ................. Hanbuch VDRG 1972

Lugar de avistamiento: Flohmarkt am MauerPark
(Bernauer strasse 63, Mauerpark, Berlín).

Fuente de la información técnica: www.radiomuseum.org

12 comentarios:

n. dijo...

Me ha recordado a los que utilizaban en "La vida de los otros", no sé si simplemente por haber sido avistado donde ha sido avistado.

Magapola dijo...

Estás flipao, mikto.

Anónimo dijo...

Allí, rodeada de lamparas antiguas, cajas de libros viejos, muñecos sin un brazo, ropa de segunda mano y otro montón de objetos que te transportaban a tiempos en los que aún eras un niño, vi posar elegante, digna y orgullosa, a esta grabadora que consiguio, por un momento, que el tiempo pasado hubiese vuelto de repente y todo lo que entonces existía siguiese estando vivo en ese instante.

rinconete dijo...

Difícil no hundirse en la melancolía setentosa...

Rfa. dijo...

La de músicas que haría sonar.
La de bailes que propiciaría.
La de besos.
La de mordiscos.
La de polvos.
La de embarazos.
La de bebés alemanes.
La de adolescentes alemanes.
La de jovencitos alemanes.
La de españoles fotógrafos.
La de eleganTes chaflanes.
La de visitantes anónimos.

mikto kuai dijo...

Algo de eso habrá también n. :)

¡Magapolaaa!, yo también te quiero ;)

Anónimo, ¿estuviste por allí también?, hermosas palabras las tuyas.

Sí rinconete, es setentero retro total, cuanto menos se merecía un post.

Rfa., todas esas cosas y más :D

Anónimo dijo...

Ja Mikto kuai!, estaba allí contigo cuando hiciste la foto!!! :-D

He salido como anónimo porque no conseguí poner mi nombre, ya sabes, a veces la tecnología me supera.

Besos a todos,
Elena.

mikto kuai dijo...

jejej, ya me imaginaba que eras tú, liebe schwester. Besos para ti también.

nán dijo...

Parece que la cámara fuera un sol que segundos después estaría en vista cenital. Casi se percibe el impulso y la detención. La vista de Dios quita lo humano, pues los humanos casi nunca la tenemos y hacemos los objetos y hacemos nuestros cuerpos para ser vistos de otro modo (a lo mejor es por eso que Dios se aburrió tanto de nosotros, vistos desde arriba, y nos abandonó). Es magnífico que se quede en un ángulo difícil, pero reconocible para nuestra vista.

Lo que se expone en un mercadillo es, también, la ciudad. Una historia real de los ciudadanos. Una historia de desapropiaciones de objetos que en mejores momentos fueron comprados con ilusión y de pronto, por la necesidad más absoluta o por la pérdida de esa ilusión, bajan varios tramos de la escala y se venden por dos duros a quien pueda "renovar" ese aprecio. Casi siempre, hay un deslustrado de pobreza, mayor o menor, en esos objetos. ¡Qué diferencia entre el rastro madrileño, donde cada puestecillo auténtico de quincallas es un todo-revuelto sucio! Eso es Berlín, o al menos Alemania: todo tan limpio, ordenado. Un Berlín para paseantes con tiempo; con un tiempo que no tendríamos si fuéramos a pasar 3 o 4 días. Que tú nos puedes enseñar.

¿Y la historia? La de Rfa. es buena y alegre; y las lamparitas que se venden al lado le dan fuerza. La del funcionario policial que se quedó sin puesto y se llevó la grabadora, oscura y siniestra. La mía es que en esa grabadora, y precisamente en esa cinta, están las versiones únicas de los poemas de uno de los mejores poetas europeos, que nunca fue publicado más que en algunas revistas al principio de su carrera, antes de ser declarado "no-afecto" al régimen. Yo siempre ando con lo mismo: con la seguridad de que las mejores obras literarias están en un cajón cuyo contenido acabará tirándose a la basura (o en una cinta de grabación, estropeándose al sol o el frío de un mercado berlinés). Editores como Giangiacomo Feltrinelli salen uno cada siglo y el XX ya lo tuvo a él. Miro la foto, veo la cinta y me conmuevo de la música y la soledad de esos poemas.

¡Un gran Berlín el que nos traes, Mikto!

mikto kuai dijo...

¡Hola nán! Sin duda tienes razón cuando dices que los mercadillos son también la ciudad. Ahora me estoy acordando de cuando iba al Rastro con mi padre y parábamos en una explanada de tierra donde había cientos de personas con mil historias y cromos, muchos cromos, es lo que ahora es un parque, y buscando su nombre: "Plaza del Campillo del Mundo Nuevo", me encuentro con cosas fundamentales que no sabía, ¡ay, inculto de mi!, sobre el Rastro (andaba yo preguntándome hace poco por la procedencia de su nombre): "...el Rastro debe su nombre al viejo matadero y a la marca de sangre de las reses...".

No creas que este mercado de Berlín es tan limpio y ordenado, justo donde hice la foto había decenas de cajas unas detrás de otras (eso sí, las cajas alineadas perfectamente :D) con mil objetos revueltos de todos los estilos y cientos de libros, un estupendo orden-caos.

Me ha encantado tu historia, y vuestros comentarios, ¡grandes comentarios los que me traéis! :)

Nosotras mismas dijo...

Pasaba a saludar

Un abrazo.

Walter Kung Fu dijo...

Lo bueno de estas píldoras berlinesas es que me inmunizan contra el virus de la pereza. Espero estar por allí cuando pase el frío.

Telefunken. Es genial.