lunes, 15 de septiembre de 2008

Visible virals (III)

Liverpool

"La temperatura del planeta en 1998-2007 ha sido la más cálida que se haya registrado. ¿Te preocupa?"
"Los 117.383 coches de Liverpool representan sólo el 0,017% de los 683.000.000 coches en todo el mundo. ¿Te preocupa el cambio climático mundial?"

En esta ocasión he juntado dos preguntas en un solo post, puesto que en el fondo hablan de lo mismo. Para romper el hielo, porque está visto que a algunos les cuesta sincerarse y dan muchas vueltas para contestar preguntas muy directas (...), añado mi respuesta.
Yo procuro tratar mi entorno con respeto y autoeducarme en un consumo responsable con el medio ambiente. Pero en el fondo, mi preocupación medioambiental es egoísta; me siento como una invitada en una casa que no me pertenece, por tanto no puedo hacer y deshacer a mi antojo, y de la que sé que me echarán en cuanto me convierta en una inquilina molesta. Siempre he estado convencida de que nosotros necesitamos a la naturaleza, pero ella a nosotros no tanto.

Y de postre, el súperlambanana vegetal, Supergrassbanana.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Mathew Street Festival

Liverpool

Quien piense que los chinos son los amos de la imitación se equivoca. Que venga a Liverpool la última semana de agosto y verá. La ciudad es una pequeña sucursal de Las Vegas, pero sin ruleta ni blackjack (ni tipas despampanantes ni CSI, claro).

El Mathew Street Festival, o Semana de los Beatles, empezaría imagino como un homenaje de distintos músicos a los Fab Four que tendría lugar en la calle Mathew (donde se encuentra el mítico Cavern Club), pero hoy se extiende a distintos escenarios por todo el centro de la ciudad y a multitud de artistas y grupos. Nosotros bailamos con, entre otros, The Smiths, Rolling Stones, Queen o Bowie. Y también con ese icono de los 90 que son Right Said Fred, divertidísimos y, éstos sí, los (únicos) auténticos.

Es un espectáculo curioso, porque no puedes ignorar que participas en un sucedáneo, pero tampoco puedes evitar pasártelo casi tan bien como si estuvieras ante los originales. (Supongo que cuando hay ganas de fiesta no hace falta más.)

Una cosa que me llamó positivamente la atención fue el ancho espectro de edades que se congregó. ¿A cuántas personas de más de 35-40 años se ve en los festivales y conciertos de música pop o rock en España? ¿Y rondando los 60? Aquí se notaba que eran realmente ellos, y no nosotros, los que habían crecido con los míticos.



lunes, 8 de septiembre de 2008

Colonia Pico del Pañuelo.

Madrid.
Uno de los fenómenos que más me llama la atención de cualquier ciudad es la paulatina configuración de un barrio. En Madrid tenemos zonas con personalidades claramente diferenciadas: el barrio de los ricos, el barrio de los modernos o el barrio de los gays. Lo curioso del asunto es que, aunque los límites de estas zonas parecen precisos e inamovibles, no siempre han estado ahí. La ciudad se reinventa cada cierto tiempo como si se pusiese un vestido nuevo. Lavapiés, por ejemplo, es hoy el exótico barrio de los inmigrantes, mientras que hace apenas dos días era reducto del casticismo de zarzuela. El edificio de la foto también participa de esta dinámica metamórfica. Pertenece a un complejo llamado Colonia Pico del Pañuelo y tiene aproximadamente ochenta años. Cuando se construyó, allá por los años treinta, sólo vivían aquí funcionarios. Primero fueron los destripadores del Matadero Municipal de la acera de enfrente, y luego los grises policías de Franco. En los últimos años, la Colonia Pico del Pañuelo ha sido ocupada por inmigrantes latinoamericanos que han abierto peluquerías y bares. ¿Y mañana? Nadie sabe. Tan sólo cabe esperar que conserve ese aire de pequeño pueblo amarillo dentro de la ciudad.
NOTA: La reconstrucción de la fachada me ha quedado un poco cutre, pero aun así me gusta la sensación de arquitectura delirante que se desprende de las imperfecciones. Lamentablemente, la Colonia Pico del Pañuelo no está formada por casas que se retuercen. Podéis pinchar en la foto para verla más grande.

domingo, 31 de agosto de 2008

Mi abuela, los cartoneros y el Tío Tom

Buenos Aires

Cuando su ropa estaba demasiado usada o simplemente había pasado de moda mi abuela solía regalársela a la empleada doméstica. Su generosidad no llegaba a incluir los botones en la cesión ya que consideraba, sin duda con razón, que podían ser reutilizados en alguna otra prenda. Como ella no se ocupaba de esas tareas, quien tenía que desguazar la ropa era la destinataria del regalo y objeto final del altruismo de una familia acomodada, que no percibía la siniestra mesquindad de la tarea asignada.


Buenos Aires, como tantas otras, es una ciudad generosa con los incluídos y despiadada con aquellos que sobreviven dentro de sus límites. Quienes menos tienen, como los cartoneros, no forman parte de nuestro mundo. Hemos aprendido a mirar sin verlos y no los consideramos como lo que son, gente que logró generar trabajo en donde no lo había sino como un objeto de lástima a quien se debe ayudar como se ayuda a la viejita sentada en la puerta de la sacristía, con alguna moneda chica y una rápida mirada de compasión. Es común que la gente más pudiente les ofrezca en las terrazas de los restaurantes restos de sandwichs o desechos de comida y se ofusquen cuando los destinatarios de tanto altruísmo no responden como lo hubiera hecho el agradecido Tío Tom en su cabaña, con los ojos húmedos frente a tanta bondad.


Hace algún tiempo el jefe de gobierno de la ciudad, un pelele que tuvo la suerte de tener un padre rico, declaró que los cartoneros robaban la basura a las empresas recolectoras, perjudicando la rentabilidad del negocio.


Como mi abuela y nuestro jefe de gobierno, a los habitantes acomodados de Buenos Aires nos fastidia que los excluídos pretendan tener una vida diferente a la de recibir prendas desguazadas, monedas en las sacristías o restos de sandwichs en restaurantes sofisticados.

lunes, 11 de agosto de 2008

Pekín, Beijing y mi hermano Guillermo


Buenos Aires

Hace muchos años, cuando todavía era adolescente, mi hermano Guillermo tuvo su primer y más contundente acto de rebeldía. Decidió desechar para siempre el extraño sobrenombre con el que hasta ese momento lo designaba nuestra familia y rescatar del olvido el nombre que figuraba en su partida de nacimiento. No fue un proceso paulatino: mi hermano dejó de contestar a aquellos que, incrédulos o simplemente distraídos, pretendían eludir la nueva disposición. El resultado fue un éxito, nadie volvió a escuchar hablar de Yona.

Algo similar ocurrió con la ciudad de Pekín. No recuerdo en que momento la reemplazamos por Beijing, pero se que ocurrió de manera drástica. De la noche a la mañana, como Yona, Pekin dejó de existir.

No siempre fue así, hubo una época en que los perros eran pekineses, Boris Vian escribía El otoño en Pekín (El otoño en Beijing no hubiera tenido el mismo impacto) y David Niven sufría en un elegantísimo uniforme militar cada uno de los terribles 55 días de Pekín.

Los responsables del área de comunicación de nuestra ciudad deberían consultar con los chinos o al menos con mi hermano. Hace 10 años que intentan infructuosamente que su jefe no sea visto como un modesto intendente y que el ejecutivo local sea llamado algo pomposamente Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El fracaso de esas gestiones se puede percibir incluso en algunos vehiculos oficiales, sobre cuyas puertas brilla aún el oprobioso rótulo de Municipalidad de Buenos Aires.

martes, 5 de agosto de 2008

Más superlambananas

Liverpool


Ayer se me olvidó incluir un superlambanana en el post. Como hace unos días me pasó lo mismo, hoy os regalo dos. Una pareja de lo más distinguida: Mona y Superlordmayorlambanana.

domingo, 3 de agosto de 2008

Perlicas olvidadas

Liverpool

Hoy tengo una de esas tardes perezosas, de las de curiosear por internet, ver pelis, o vídeos musicales, que es una de mis actividades indolentes preferidas. Y plagiándome a mí misma, sí (qué le vamos a hacer, me quedan apenas cuatro días para irme de vacaciones), os voy a contar lo que veo. Aquí les encanta hacer listas de lo que sea, como "las 50 mejores canciones interpretadas por pelirrojos" o "los 100 mejores vídeos con gatos". Y yo me lo paso pipa con las listas.

Hoy toca "100 joyas olvidadas de los 90 según Neil Fox", una recopilación de, se supone, temazos de los años 90 que hoy no se radian tanto, hecha por un conocido locutor inglés. Algunos ni los conocía, otros deberían seguir en el olvido, y otros sí me han sacado una sonrisa pensando "qué buena era esta canción!" Como la que os traigo, que es una de mis canciones favoritas desde que puedo recordar.

Dub be good to me - Beats International



Y éstas son según el tal Neil Fox las primeras de la lista, las perlicas de los 90:

22. I touch my self - Divinyls
Iba a poner sólo las 10 primeras, pero esta canción merece ser recordada, aunque sea por ese descaro que tanto se agradece.
...
20. Stay - Lisa Loeb
Ésta es otra de mis canciones preferidas de aquella época. Y la película a la que pertenece, una de las más sobrevaloradas de entonces.
...
11. Linger – Cranberries
Alcanzaron la fama y la gloria con el siguiente disco, pero nunca volvieron a hacer una canción tan buena.
10. Searching – China Black
En su momento, ni frío ni calor, pero hoy reconozco que tiene un ritmillo atractivo.
9. Chains – Tina Arena
Ni la conocía...
8. Ordinary world – Duran Duran
Siempre me pareció una canción preciosa. Igual que el vídeo, y ese vestido de novia.
7. Hold on – Wilson Phillips
En fin, otra demostración de que el talento de los padres no siempre pasa a los hijos...(estas muchachas han heredado algo de Beach Boys y Mamas and the Papas, sí, pero sólo los apellidos.)
6. Black velvet – Alannah Myles
Se supone que fue un temazo, pero a mí me deja un poco igual, la verdad. Dicen que va sobre Elvis...yo no sé por qué, pero igual es porque Elvis también me deja un poco indiferente...
5. Hand in my pocket – Alanis Morissette
De cuando las canciones de Alanis no eran tan aburridas (pero los vídeos sí...)
4. Would I lie to you? – Charles and Eddie
En aquella época odiaba esta canción, pero lo mismo que me hacía odiarla hoy me hace mucha gracia. Oh yeaaah!!
3. One of us – Joan Osborne
Y con ésta nunca he tenido muy claro si me gusta o la detesto...creo que más lo segundo...es que se pasa de ñoña.

2. Crazy – Seal
Grande, grande! Pero yo no creo que esta canción haya sido olvidada. (Alanis de hecho la versionó...pero igual la gente se queda dormida cuando la oye y por eso no se acuerdan.)
1. Sleeping satellite - Tasmin Archer
No sé si esta es la mayor joya jamás olvidada de los 90, pero siempre me ha fascinado, tanto entonces como ahora. Desde luego, si se olvidó, es un olvido muy injusto.