miércoles, 20 de abril de 2011

CarriLSD Bici.

Berlín.

La foto está tomada del carril bici del OberbaumBrücke, el puente que cruza el río Spree entre las estaciones de metro de Schlesisches Tor y Warschauer Strasse. Resulta emocionante, aunque pases por la pintada decenas de veces al mes, acordarse del bueno de Hofmann al cruzar por ese punto. Me imagino con una sonrisa en la boca, mientras pintaba aquello, a la persona que decidió hacer el homenaje al descubridor del LSD. Desconozco si aún se mantiene la pintada allí (la foto fue tomada en octubre de 2007, en 2009 aún seguía).

"Una y otra vez se dice y escribe que el descubrimiento del LSD fue casual. Ello es cierto sólo en parte pues nació en el marco de una investigación planificada, y tan sólo más tarde intervino el azar: cuando el LSD ya tenía cinco años experimenté sus efectos en carne propia... mejor dicho, en espíritu propio".

Así comienza el libro de Albert Hofmann La Historia del LSD: Como descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo. Hofmann sintetizó el LSD-25 por primera vez en 1938 (pero no fue hasta 1943 cuando descubrió sus propiedades psicodélicas), mientras estudiaba el cornezuelo, hongo parásito que puede afectar a una gran cantidad de cereales y hierbas. El LSD es un poderoso alucinógeno derivado del cornezuelo y 25 alude al nombre que el científico iba dando a los compuestos que sintetizaba. El enlace entre Hofmann, la bici y el LSD viene por lo siguiente (y se refiere a la ingesta de Hofmann, esta vez deliberada, de 250 microgramos de LSD cuando decidió llevar a cabo un experimento sobre si mismo):

(...) escribir las últimas palabras me costó un ingente esfuerzo. Ya ahora sabía perfectamente que el LSD había sido la causa de la extraña experiencia del viernes anterior, pues los cambios de sensaciones y vivencias eran del mismo tipo que entonces, sólo que mucho más profundos. Ya me costaba muchísimo hablar claramente, y le pedí a mi ayudante, que estaba enterado del autoensayo, que me acompañara a casa. En el viaje en bicicleta —en aquel momento no podía conseguirse un coche; en la época de posguerra los automóviles estaban reservados a unos pocos privilegiados— mi estado adoptó unas formas amenazadoras. Todo se tambaleaba en mi campo visual, y estaba distorsionado como en un espejo alabeado. También tuve la sensación de que la bicicleta no se movía. Luego mi asistente me dijo que habíamos viajado muy deprisa. Pese a todo llegué a casa sano y salvo y con un último esfuerzo le pedí a mi acompañante que llamara a nuestro médico de cabecera y les pidiera leche a los vecinos (...)

Ese día fue un 19 de abril de 1943. El día mundial de la bicicleta se celebra todos los años el 19 de abril. He aquí otro texto de Albert Hofmann sobre el LSD:

"Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarlas para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada, y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos utilizándolos como drogas placenteras errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal, y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo".
Albert Hofmann

Fuentes:
Wikipedia
La Historia del LSD: Como descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo, de Albert Hofmann

4 comentarios:

rinconete dijo...

Excelente. Los nexos entre bicicleta, ciudad y ácido no pueden estar mejor escritos.

Solo lamento ya no tener mi bici.

mikto kuai dijo...

¡Hazte con una de nuevo, Rinconete!, cuantos más seamos más se normalizará el transporte ciclista y algún día dejaremos de ser bichos raros a la vista de los ciudadanos y conductores (me refiero en ciudades con poca cultura de bici, como Madrid, donde no es precisamente segura la conducción en biciclo, más bien es una lucha constante ante el peligro :D).

¿Qué tal es Buenos Aires al respecto?, desconozco si es una ciudad con cultura de bici a la hora de usarla como transporte...

mg dijo...

Por favor!, no dejéis abandonado este blog!!!, me encanta!

mikto kuai dijo...

No prometo nada, mg, pero al menos, y como consecuencia de tu comentario, ahí va una nueva entrada ;)